miércoles, 27 de diciembre de 2023

El Bolsón - PARTE 2

 Despertar, estirarse, abrir la carpa y que el sol pegue en la cara era señal de un nuevo día, lleno de gratitud, donde sentir satisfacción por lograr los objetivos me convencía de que iba por el camino correcto.

Calentar el agua para el mate y unas galletitas, le daban inicio a un día soleado donde mientras desayunábamos pensábamos que lugar conocer. Por cierto, hay muchas opciones en El Bolsón, hay montañas, senderos, cascadas, miradores, el centro que sin dejar de lado tiene mucho color, así que con calma fuimos viendo por donde arrancar, ya que tiempo sobraba para poder disfrutar.

Pasé muchos ratos mirando el fondo que me atrapaba con su inmensidad, el canto de los pájaros el aire cálido y la respiración lenta me daban el placer de cerrar los ojos y abrir el alma para sentirme vivo.

El ruido de algún auto que pasaba levantando tierra me distraía para volver, como posdata de esos momentos siempre me repetía, - Que suerte que tenemos, estamos acá, que maravilla.

fue cerca de las once de la mañana cuando se acerco Margarita, quien nos había recibido el día anterior en plena oscuridad. Ahora si, le veíamos mejor la cara y fue mucho el placer de conocerla, mas aun cuando pudimos hablar mirándonos a los ojos.

Por cierto, no se necesitaban mas días para saber si estábamos en un buen lugar, ella enseguida se preocupó, se ocupó y nos brindo un mejor espacio para estar, una parcela con acceso a luz y tablero eléctrico.

la verdad es que estábamos muy agradecidos. A la tarde volvió y de a poco como alguien que guardaba ganas de hablar iba contándonos quien era, que hacia, que le gustaba, su pasado, su familia, sus dolores y obviamente que le hacia feliz.

Margarita, una mujer encantadora, sus ojos escondidos detrás de sus lentes, su voz y la alegría que trasmitía juro que a cualquiera puede hacer sentir en casa.

Nos preparamos para caminar, a donde vamos?

teníamos una energía incomparable con otros momentos. No quiero cruzar los días pero caminamos.

Voy a ser sincero, no quiero esconder el lado "malo" por así decirlo pero necesitábamos stock, me entienden?

quien conoce el bolsón sabe que hay un publico muy joven, donde la marihuana abunda y mas aun quien la ofrece. Fuimos al centro nos sentamos y en menos de diez minutos nos ofrecían como si fueran churros en la playa.

Asombrado me quede, porque no podía creer el estado de la situación, pero estaba en esa también así que no lo veía como un problema porque siempre el uso que le di fue para expandir mi mente mientras disfrutaba de caminar o así mismo de sentarme bajo un árbol a leer, fue un condimento siempre para expandir momentos solo o con amigos. cuestión, estábamos de vuelta al camping con los bolsillos perfumados.

Antes de empezar la aventura por El Bolsón es importante no omitir la opción que elegimos previamente al camping, apenas bajamos en la terminal buscamos un lugar donde parar y encontramos una cabaña alejada del pueblo, veníamos hablando con la propietaria entonces pagamos un taxi y allá fuimos. Llegamos y entramos, nos encontramos con un lugar hermoso la verdad, lejos de todo y al mismo tiempo cerca, estaba la casa de la dueña y atrás 2 o 3 cabañas que entre ellas pasaba un arroyo, mucho verde, mucha tranquilidad y el precio era muy accesible como para arrancar, chusmeamos, caminamos, observamos todo y nos fumamos mas de un pucho esperando a que llegue quien nos iba a recibir, nunca llegó. Tocamos timbre, golpeamos y lo único que logramos fue esperar, perder tiempo y plata porque no logramos nada, nada hasta que vino después todo lo que el pueblo nos regaló.

De bronca antes de irnos le robamos frutas que si no me equivoco eran ciruelas, infantil no? pero fue el premio consuelo de llevarnos al menos algo mínimo de ese lugar que nos decía - por acá no es.

convencidos y frustrados volvimos a la terminal y ahí empezó todo lo que les conté anteriormente camino al camping de nuestro amigo Julián.

Intento mas que un libro, hacer un lugar para mi memoria durante el viaje, no quiero buscar la perfección de que así quede, esa perfección que nos centra en que el objetivo sea todo brilloso y deslumbrante, pero si claro, que se entienda, sencillo. Aunque aprendí que lo perfecto no tiene que ser como nos acostumbraron, si no, que lo perfecto es como se dan las cosas, para bien o para mal, perfecto es todo aquello que vamos viviendo, destino hay uno solo y a pesar de no saber lo que viene si podemos asemejarnos buscando el camino que deseamos. La perfección es comprender y aceptar y de esos ingredientes hacer una buena receta. Por eso me gusta la idea de no corregir, de seguir escribiendo y la mente vaya buscando por ahí esos recuerdos que quiero guardar, nos confiamos de que lo vamos a recordar todo pero muchos se van y no tenemos un botón de alerta que nos avisa, hay muchos recuerdos, pero algunos aparecen mientras pensas en otros. 

Yo recuerdo y los recuerdos me ayudan a recordar.

Árbol - parte 5

 Los días pasaban, las horas se estiraban, podía hacer de un día dos o tres. mi respiración y la calma hacían que debajo de un arbol sentado...