miércoles, 29 de marzo de 2023

Curiosidad por conocerte / TEXTO 1

 no sentís curiosidad por conocerte?

como sos fuera de ese círculo vicioso?

salir del sistema pero posta, o aunque sea liberarte lo que más puedas. Pasar días caminando, perderte en la nada y de noche, siempre una fogata y el descanso en carpa. Comer en el piso, en un banco, una piedra o a veces en una mesa, donde sea. Lejos de la tele, de la cama calientita, de los autos, la gente en masa, la hora, los problemas. Imagínate caminando sin ese apuro que cargamos en la ciudad, disfrutando de una charla o simplemente el sol, sin pensar que más adelante tenes que descansar solo para después seguir caminando. Sin horarios para llegar a algún lugar,

La naturaleza te regala esta maravilla de poder manipular el tiempo y créeme que es una experiencia que todos y todas deberíamos vivir, es volver o acercarse a nuestro origen.

sinceramente deseo despertarte interés o como dije al principio, curiosidad por conocerte.

Lago Gutiérrez / DIA 5

Una vez más teníamos que levantar campamento para seguir moviéndonos, fue así que iniciamos el recorrido volviendo al centro de Bariloche en busca de la ruta 40, pero como desde el día uno, íbamos viviendo una aventura nueva, siempre sorprendiéndonos, dejamos que el destino decida, fuimos a un súper compramos provisiones y justamente cruzando la calle estaba la parada de colectivos, llegó rapidísimo el 50 que era el que nos llevaba, en el camino decidimos bajar en el lago Gutiérrez.

Cada lugar que visitábamos era maravilloso, bajamos, nos acomodamos en una piedra que rodeaba el lago bajo un árbol y en la sombra, almorzamos con una vista inexplicable de transmitir con palabras, disfrutamos en silenció, por ahí salía algún comentario positivo recordando el esfuerzo y el sacrificio que hicimos para poder merecernos eso.

Una vez que almorzamos decidimos bajar a la playa, buscamos caminando a la izquierda un lugar cómodo para dejar las mochilas, ponernos la maya y disfrutar del lago, primero Joaco se tiró, yo no me animaba porque sinceramente estaba muy fría el agua, estaba mirando el paisaje, las montañas que nos rodeaban y cuando baje la mirada veía mis pies.

Que locura, el agua tan transparente, movía mis dedos y sonreía, me olvidé del frío y con el agua a la cintura decidí tirarme, fue un instante, juro que me congelé pero jamás se me apagó la sonrisa, mí cara tenía el gesto dibujado como si fuera normal. Muchas sensaciones encontradas, muchas sensaciones de felicidad guardadas hacían que mí sonrisa fuera algo extraño.

Ya frescos decidimos acercarnos a nuestro lugar, disfrutar de unos mates y llenarnos bien los ojos de tanta belleza que nos rodeaba.

Cuando decidimos partir, miramos el mapa y costeando el lago por el lado derecho fuimos en busca del camping que deseábamos que tenga lugar porque como dije en otro momento nuestro objetivo diario siempre fueron los camping para descansar, bañarnos y cargar batería para iniciar el día siguiente, así fue que llegamos al camping Gutiérrez y pudimos armar la carpa, otro lugar mágico, un fogón en el medio rodeado de piedras y banquitos de madera, unos metros atrás lo rodeaban las carpas y los pinos bien altos que le daban al lugar una vista de cuentos. Nos acomodamos, dejamos carpas, mochilas y pegado al camping había un camino que nos llevaba a recorrer lugares hermosos como una cascada que por cierto fuimos y había mucha gente disfrutando, estuvimos un ratito y decidimos seguir camino y hacer tracking hasta subir a un mirador donde nos sacamos unas fotos, descansamos y volvimos a bajar, que cansados estábamos, el sol, las mochilas, la caminata, pero jamás dijimos que no, solo pensábamos en disfrutar y conocer.

De vuelta al camping nos pudimos bañar, estabilizar y en un momento veo que una vecina estaba juntando leña y no dude en ir a ayudarla, joaco tampoco, entonces fuimos a buscar para encender esa fogata que tanto deseábamos ver de noche, llegado al momento lo prendimos, por cierto el nombre de la vecina era Mariana y se encontraba también Pablo, gente muy agradable que daba gusto conversar. 

Prendimos el fuego, mientras oscurecía y de a poco se iban asomando las primeras estrellas, Mariana nos ofreció hacer una cena comunitaria, no dudamos en decirle que si, es que fuimos a eso, entonces juntamos arroz, ella ofreció ajo, huevo y nosotros teníamos calditos de verduras, sabíamos que íbamos a cenar y que más lindo compartirlo con alguien que desea lo mismo?

La verdad es que fue una noche hermosa, nosotros alrededor, conociéndonos, preguntándonos de donde veníamos, que lugares habíamos conocido, que planes teníamos para después.

La fogata, los pinos bien altos que nos cuidaban en círculo y el cielo, el cielo que era todo brillante de tantas estrellas que lograban silencio y paz.

Fue una noche soñada, deseada pero no buscada, apareció de sorpresa porque cada parada tiene su estilo y así es como funciona. La aventura de andar tiene eso de llenarnos de momentos maravillosos.

Una vez que logramos todo, satisfechos nos fuimos a descansar porque el siguiente día nos esperaba más ruta y necesitábamos avanzar.

Cerro campanario / DIA 3 Y 4

Los días tres y cuatro voy a resumirlos en una página, ya que se me escapan por estar disfrutando y ocupando el tiempo caminando o descansando.

Si lo cuento es porque ya pasó y quedó un recuerdo espectacular, después de dormir la noche del sábado 22 de enero en ese bosque tan oscuro nos dimos cuenta que no todo iba a ser como el día uno, donde las cosas habían salido improvisadas y perfectas, el día 2 nos despertó, dándonos cuenta que las cosas a veces pueden salir bien y otras no mal, pero sí al límite, esa noche nos dejamos llevar por las ganas de dormir, pero una parte nuestra se preguntaba que hacemos acá?

Dónde estamos? Era la nada, era tenebroso pero lo pasamos así que guardamos la carpa, ordenamos las mochilas y emprendimos viaje al centro de la ciudad, desayunamos en un lugar muy lindo donde pudimos recargar baterías en los celulares y planificar el día o sugerir tareas para hacer el día domingo, el clima mucho no ayudaba, ya que se asomaba el sol por momentos pero estaba constantemente nublado y lluvioso.

Cargamos la sube y nos fuimos caminando por una ruta que costea todo el lago Nahuel Huapi, caminamos muchísimo, subidas, bajadas buscando así un camping para asegurarnos la noche. 

No lo podíamos creer, estaba todo ocupado, había mucha gente en la ciudad pero no nos rendimos seguimos caminando hasta que vimos un cartel, decidimos subir 250 metros a la izquierda y encontramos un camping llamado el Yeti, había lugar, sentimos que habíamos logrado el objetivo del día.

Una vez instalados hicimos base, el objetivo de cada día era llegar a un camping y en el proceso disfrutar de cada paisaje.

En este lugar la estadía mínima eran dos días así que cargamos baterías, nos bañamos y el cuerpo volvió a equilibrar.

Qué hacemos?

Teníamos cosas para hacer, había muchas opciones ya que todavía estábamos cerca del centro de la ciudad.

El primer día decidimos quedarnos ahí ya que llegamos tarde como para hacer alguna escapada. Nos relajamos, comimos y nos acostamos temprano, así al otro día estábamos como nuevos.

El segundo día si, dejamos las mochilas en las carpas, el ambiente ya nos daba confianza y salimos a buscar algo para hacer, livianos, como paseando en casa, esperamos el colectivo y de repente estábamos yendo al cerro campanario, yo estaba emocionado, estaba feliz porque iba a conocer uno de los lugares más lindos de Bariloche.

Llegamos y en el proceso del tracking iba puteando porque no llegaba más, mientras por encima nuestro subía gente en las aerosillas. Puteaba mucho, no enojado, si no por el placer de quejarme, obvio que con Joaquín lo tomábamos con humor, después de cada puteada venía la carcajada hasta que por ahí llegamos.

Esta parte no sé cómo describirla porque sinceramente lo que viví fue mágico, las palabras no tienen alcance a las cosas que sentí. La vista, el viento frío que refrescaba mí cara después de transpirar en la subida, mis manos que temblaban un poco y el sacrificio, él fue quien me despertó y me dijo… estás acá, esto es lo que estabas buscando, automáticamente me concentré y me acerqué a la baranda para cerrar los ojos, tomar aire bien profundo y en ese momento abrirlos nuevamente y disfrutar. No tenía que mirar la hora, no tenía nada que hacer después más que disfrutar todo lo que iba viviendo.

La inmensidad, el color del agua, los lagos repartidos por dónde miraba, fue ahí donde me di cuenta que necesitaba respirar, fue ahí donde me di cuenta que mí vida tenía sentido, que el camino que yo elijo para vivir es el correcto, porque tengo presente que desde que tengo uso de razón viajar y disfrutar de la naturaleza y de las cosas simples es lo más lindo que hay. 

Me quedé un buen rato mirando el paisaje, hice silencio y por momentos mis ojos se nublaban, estaba emocionado, estaba justo donde quería estar, después de tanto quejarme valió la pena llegar a la cima de esa montaña.

Una vez abajo, decidimos volver al camping, bañarnos y salir a disfrutar la tarde tomando una cerveza cerca de donde estábamos, lo merecíamos después de caminar tanto y en honor a lo que nuestros ojos vieron, a lo que quedó guardado en mí para siempre era un momento perfecto para cerrar el día celebrando y volver a la carpa para dormir cansado y feliz.

lunes, 27 de marzo de 2023

El placer de dormir / DIA 2

Mucho tiempo pasó desde la última vez que dormí en una carpa, desperté sintiéndome raro, porque estaba en un lugar agradable pero desconocido. Poco a poco iba dándome cuenta que lo que tanto soñé lo estaba viviendo, entonces salí, mire alrededor y con los ojos inflamados por dormirme llorando, sonreía lentamente. 

Con Joaco prendimos la anafe, tomamos unos mates y de a poco fuimos levantando campamento, veníamos de un día muy positivo, todo había salido no como planeábamos, pero si de maravillas.

Una vez cargadas las mochilas empezamos a caminar hacia la ruta, ahí hicimos dedo después de caminar un tramo largo, la verdad que a medida que pasaba el tiempo íbamos dándonos cuenta que no toda aventura debe ser positiva, pasaron dos horas desde que iniciamos hasta que por fin a lo lejos se veía a una mujer levantando los brazos, agarramos las mochilas y de la alegría que teníamos no pesaban nada. Nos acercamos caminando, pero apurados casi corriendo y eran dos señoras que la verdad fueron como ángeles porque ya nuestras cabezas al rayo del sol sentían el cansancio y la frustración por no poder lograrlo de fácil como el primer día. Pero llegaron y ya estábamos arriba del auto viajando felices otra vez.

No siempre las cosas salen como las planeas, por más ideas que tengas cuando empezas a moverte siempre terminas sorprendiéndote.

Nos acercamos a un pueblo que se llama Picún Leufú. Les agradecimos y les deseé que reciban el doble por habernos hecho semejante favor.

Una vez ahí volvimos a la pista, que hacemos? 

-Cruzamos y comemos algo?

Le digo a Joaco y ni lo dudó, comimos algo, nos hidratamos y ya estábamos listos para seguir.

El problema era que nuestra idea siempre fue arrancar por san Martín de los Andes para así, ir bajando y conocer todo en fila por la ruta 40 conociendo el famoso camino de los 7 lagos.

Desde la estación de micros solo salían para Bariloche, lo pensamos, lo hablamos y tomamos la decisión de agarrar ese camino, queríamos salir de ahí, es un pueblo donde el viento no frena jamás, solo sopla constantemente y es irritable la verdad.

Despues de parar en ese pueblo toda la tarde, 19y30 estábamos rumbo a Bariloche, cuánta emoción! porque por más que no era nuestra idea, las cosas se iban dando así y dejamos que pase. Pudimos comprar comida y algunos frutos secos, cargamos las botellas con agua, estábamos bien otra vez, lo de atrás ya era anécdota sin saber que a Bariloche íbamos a llegar a las 00hs.

Apenas bajamos joaco había perdido el celu y un hombre muy amable se acercó y se lo devolvió, hubiera cambiado todo porque dependíamos más de su celu que del mío, entonces todo quedó ahí, ya lo teníamos otra vez.

Nos abrigamos bien ya que veníamos de un pueblo que a parte de viento también hacía calor y empezamos a caminar rumbo al centro de la ciudad, buscando donde dormir, ir a un camping ya era imposible, la única opción era un hostel cosa que no pudimos conseguir.

Llamamos a montones y todos estaba ocupados, la ciudad estaba llena de gente de todas partes y como nosotros, había montones.

En un hostel al cual le teníamos fe nos acercamos pero tampoco tuvimos suerte, mí celu se había apagado y si perdíamos el de Joaco estábamos en el horno.

La cosa es que teníamos que dormir, empezamos a mirar a una plaza con amor y ahí fue cuando se acercó un muchacho y le pregunté si había problemas en dormir ahí, ya que él era residentes y nos recomendó subir, subimos no se cuantas cuadras, paralelo a esto nosotros sólo pensábamos en dormir y al mismo tiempo en plena oscuridad estábamos desconcertados, en un lugar donde no conocíamos y las calles se iban encogiendo, nos acercamos a una zona lejana a la ciudad, una vez arriba cansados y sorprendidos por la ciudad, por sus calles se nos acercó otra vez el chico que nos recomendó subir y nos dijo que si seguíamos había una bajada y había un bosque.

Agradecidos y ciegos bajamos. La calle en picada de más de 100 metros de largo, las mochilas cargadas, cansados del sol en la ruta, el viaje de 4 hs en micro, todo era una carga hasta que llegamos al lugar. No sé si dije que solo queríamos dormir.

Asombrados por la oscuridad que a las linternas las hacía parecer velas, pudimos armar la carpa.

Era una escena de terror, solo se escuchaba el viento y las ramas finitas quebrándose.

El objetivo estaba logrado, estábamos a punto de dormir, agradecidos al muchacho que conocimos, pudimos cerrar los ojos y descansar.

Minutos antes de dormirme me di cuenta otra vez que estábamos viviendo la aventura que vinimos a buscar.

La mochila, la carpa y la calle te hacen sentir tan vivo, que en el momento que lo vivís no sos consciente de las decisiones que tomas. 


En el aire / DIA 1

Al aparecer las despedidas suelen ser como dicen de dolorosas, no había experimentado tantas sensaciones juntas en mí vida, dolorosa porque tocó despedirme de mí gente, mís hermanos, mis viejos, mis amigos, la familia. Todo parecía de película, las últimas personas que vi fueron ellos, llegado el día solo los miraba a uno por uno mientras caminábamos para lo que sería la última puerta. 

El abrazo, los besos y las palabras, palabras dichas y otras bloqueadas por el llanto. Mí cuerpo se había transformado en una ensalada de emociones. Quería llorar, reírme, subir al avión y quedarme.

Mí cuerpo solo seguía el camino sin saber lo que le esperaba.

Era obvio que sabía, siempre lo supe, siempre lo quise hacer.

Vivir esta aventura y llenarme de momentos y anécdotas para volcarlas en un libro. Porque para contar y para vivir hay que moverse y en un día vivido ya tenía demasiado contenido para crear la primer página, eso me motivó y me dio la idea de mezclar un poco la experiencia vivida y mí forma de ver la vida y los valores que conservo.

Llegado a la ciudad de Neuquén, hicimos la primer parada, era inevitable, necesitábamos fumar y reflexionar. Mientras mirábamos el mapa de la ciudad buscábamos puntos de interés.

Salimos a la ruta y en los primeros metros sin levantar la mano, una mujer frenó y se ofreció a llevarnos, a dónde? no lo sabíamos pero el objetivo siempre fue san Martín de los Andes donde arrancaría toda nuestra aventura. Nos acerco a Senillosa un pueblito dónde había un camping municipal que sin saber nos quedamos ahí sin provisiones, poco nos duro la paciencia y salimos caminando para la ruta 22  que se encontraba cerca. Antes de caminarla paramos en un mercado a comprar agua y algo para comer. 

Apenas llegamos a la ruta y otra vez sin hacer seña alguien nos tocó bocina y frenó, era Carlos y su hijo Elías ofreciéndose para llevarnos, frenaron y nos preguntaron para donde íbamos, les dijimos que la idea era ir a Villa Chocón y coincidiendo con la suerte ellos también iban para allá, estaban laburando y se ofrecieron muy amables para llevarnos. 

Con Joaquín nos mirábamos y de la felicidad súper agradecidos no sabíamos que decir, solo era felicidad en todo el cuerpo que sentíamos porque todo iba de maravilla y gracias a quienes nos levantaron en ruta ganamos como 5 días de ventaja.

En el camino compartimos anécdotas y llegados al lugar les agradecimos muchísimo. Con joaco seguíamos en el aire y más alto nos fuimos cuando bajamos y vimos el paisaje que teníamos en nuestros ojos. No lo podíamos creer, había una escalera que nos llevo a lo más alto del pueblito dónde se podía apreciar cada detalle del lago enorme, el color del agua, el famoso verde agua que vemos en playas del Caribe. No parábamos de sonreir, todo era felicidad porque era lo que deseamos mucho tiempo, pero al mismo tiempo no porque el objetivo era otro, toda esta aventura fue como una previa para lo que vendría después, fue un regalo que nos dio la improvisación.

Una vez instalados en el camping, pudimos bañarnos, armar la carpa y cenar. El día ya estaba hecho y fue regalado, fue mucha emoción para tan poco tiempo, fueron muchos sentimientos encontrados en pocas horas. Una vez acostado en la carpa me puse a leer la carta que me había hecho quien me conoce mejor que nadie. Hizo que mí cuerpo se vacíe de toda la carga, no paraba de llorar, sabe cómo llegar a mí y sinceramente no pude dormir bien. Necesitaba llorar y no lo sabía. Dicen que llorar es lavar el alma en realidad y ahí estaba yo, despertando, viviendo lo que siempre soñé.



viernes, 24 de marzo de 2023

Mientras extraño, pienso

 Desde mí experiencia puedo decir que extrañar es una de las cosas más lindas que existen. 

Como todo, tiene lo bueno y tiene lo malo, pero haciendo un balance son más las cosas positivas que negativas.

Es decir, aprendí que no se puede controlarlo todo, entonces entendí que no estamos hechos para ser más de uno, es el primer paso para poder entregar lo mejor que tenemos.

El punto es, que extrañar me enseñó eso y comprendí que primero tengo que conocerme, tengo que saber más de mí mientras voy aprendiendo en el proceso aplicó de a poco, digo proceso porque antes era una idea hoy ya es una práctica.

Sostengo desde siempre que las cosas que disfrutamos, esas que son como oro para cada uno de nosotros las debemos extrañar, aunque sea un poquito, sea una persona o comer algo rico. 

Asi, la magia no se pierde.


jueves, 23 de marzo de 2023

Al tiempo, a la libertad o a quien te libera

Sentirte, de las cosas más lindas que vivo, que nunca me faltes, que siempre pueda encontrarme en vos miles de veces y de mil formas. Quizás nunca te conozca completamente, de todos modos no alcanza una vida para disfrutar de todo lo que me das.

miércoles, 22 de marzo de 2023

viva la muerte

 Me susurraba al oído, fue apareciendo de a poco con el correr de los dias. 

Nunca supe que me decía, solo sabía que estaba ahí, algo, alguien, pero hablándome bajito, tratando de llegar sin espantar.

Sentía la brisa y eso era suficiente para convencerme de que no estaba solo. 

Hubo días en los que me quedaba en un punto fijo tratando de entender, buscando plenamente el silencio inalcanzable, otras veces el ruido me aturdía y buscaba desesperado el suelo para sentirme más seguro. jamás me puse a pensar por qué estaba tan interesado en entender esa voz, por qué le daba tanta importancia? 

Como dije al principio, nos vimos, nos miramos de frente y ahí supe que solo quería ser escuchada, con el paso del tiempo comprendí que ella me necesitaba, yo la buscaba por su fama y esa era su única oportunidad para manifestarse.

Claro, para llegar a ese punto después de un tiempo esa voz fue apoderándose de mi pero solo llegaba en forma de ruido hasta que supe oír.

-siempre voy a estar cerca, me dijo.

Que iba a estar tan pegada a mi como mi propia sombra, que no le tenga miedo porque es inevitable y que la vida forma parte de ella y ahi comprendí. 

Desesperada buscando la forma de poder expresarse logro encontrarme y la escuché.

- Por qué me temen?

- Que les dijeron?

Me nombran como si fuera alguien y me señalan, me juzgan sin conocerme y jamás supieron de mí.

Hay quienes no logran entenderme en ese periodo corto de tiempo y se rinden dejándose llevar porque creen que soy un camino, hay quienes me alaban como si fuera un dios. 

En sus ojos pude ver la desesperación por decirme que ella existe para darle significado a la vida, que se presenta ante nosotros en momentos duros porque es su función natural y solo en ese momento es donde puede expresarse.

Es verdad, nos espera en el final, pero su presencia solo nos acompaña para darle a la vida, el valor que merece y necesita.

Árbol - parte 5

 Los días pasaban, las horas se estiraban, podía hacer de un día dos o tres. mi respiración y la calma hacían que debajo de un arbol sentado...