Me susurraba al oído, fue apareciendo de a poco con el correr de los dias.
Nunca supe que me decía, solo sabía que estaba ahí, algo, alguien, pero hablándome bajito, tratando de llegar sin espantar.
Sentía la brisa y eso era suficiente para convencerme de que no estaba solo.
Hubo días en los que me quedaba en un punto fijo tratando de entender, buscando plenamente el silencio inalcanzable, otras veces el ruido me aturdía y buscaba desesperado el suelo para sentirme más seguro. jamás me puse a pensar por qué estaba tan interesado en entender esa voz, por qué le daba tanta importancia?
Como dije al principio, nos vimos, nos miramos de frente y ahí supe que solo quería ser escuchada, con el paso del tiempo comprendí que ella me necesitaba, yo la buscaba por su fama y esa era su única oportunidad para manifestarse.
Claro, para llegar a ese punto después de un tiempo esa voz fue apoderándose de mi pero solo llegaba en forma de ruido hasta que supe oír.
-siempre voy a estar cerca, me dijo.
Que iba a estar tan pegada a mi como mi propia sombra, que no le tenga miedo porque es inevitable y que la vida forma parte de ella y ahi comprendí.
Desesperada buscando la forma de poder expresarse logro encontrarme y la escuché.
- Por qué me temen?
- Que les dijeron?
Me nombran como si fuera alguien y me señalan, me juzgan sin conocerme y jamás supieron de mí.
Hay quienes no logran entenderme en ese periodo corto de tiempo y se rinden dejándose llevar porque creen que soy un camino, hay quienes me alaban como si fuera un dios.
En sus ojos pude ver la desesperación por decirme que ella existe para darle significado a la vida, que se presenta ante nosotros en momentos duros porque es su función natural y solo en ese momento es donde puede expresarse.
Es verdad, nos espera en el final, pero su presencia solo nos acompaña para darle a la vida, el valor que merece y necesita.
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