Conté mis años y descubri que tengo menos tiempo para vivir de aqui en adelante que el que vivi hasta ahora. Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces, los primeros los comio con agrado, pero cuando se dio cuenta que quedaban pocos empezo a saborearlos profundamente. Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos, reglamentos internos sabiendo que no van a lograr nada, ya no tengo tiempo para soportar personas absurdas que a pesar de la edad cronológica no han crecido. Mi tiempo es escaso como para discutir titulos, quiero la esencia, mi alma tiene prisa, sin muchos dulces en el paquete quiero vivir al lado de gente humana, muy humana, que sepa reir de sus errores, que no se envanezca con sus triunfos, que no se concidere electa antes del ahora, que no escape de las responsabilidades, que defienda la dignidad humana y que desee tan solo andar del lado de la verdad y la honradez, lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena. Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazon de las personas, gente a quien los golpes duros de la vida le enseñaron a crecer con toques suaves en el alma, si! Tengo prisa, tengo prisa para vivir con la intensidad que solo la madurez puede dar, pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan, estoy seguro que seran mas exquisitos que los que hasta ahora he comido, mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mi gente y mi conciencia.
TENEMOS DOS VIDAS Y LA SEGUNDA COMIENZA CUANDO TE DAS CUENTA QUE SOLO TIENES UNA.
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