martes, 18 de junio de 2024

Piltriquitron - parte 4

 la vida, el destino quiso que hoy cuente mi historia, la sensación de querer, trasformandose en desesperación y no poder, hizo que vaya en busca de contenido para las hojas en blanco que tan vacio me tenían. fue algo que siempre quise pero no lo sabia, sentia que la distracción del día a día ocupaban mi tiempo en un camino que no era correcto y digo así, porque siempre sentí una molestia en el cuerpo, algo me pasaba y no sabia que era. De chico veía montañas, lagos, la televisión o la misma imaginación me llevaba a lugares naturales y sentía que mi alma conectaba con algo que físicamente no conocía, entonces esa molestia desaparecía, se iba el gris, se iban las sensaciones malas y mis ojos brillaban, mi cuerpo lo sabia y el tiempo como dije, hizo que poco a poco me vaya encontrando conmigo, o al menos ponerme en el camino correcto. Cuando al fin lo puse a prueba pude confirmarlo, pero antes de llegar a mi, tuve pruebas que mas que pruebas fueron mensajes, algo me forzó, como no comprendía, el mismo universo me tuvo que pegar.
me pego, me arrastró, me dolió y hasta sentí que me rendía y nada podía hacer, solo dejar que pase.
Casi agonizando tome la decisión mas terrible de mi vida, la decisión de cambiar, de jugármela en busca de eso que llevaba adentro, dejé todo, no tenia mucho pero era mi todo y estaba dejando de lado mi rutina, mis comodidades por algo que no conocía y descubrí en el trascurso del viaje que necesitaba más y más.
hoy el mal y el bien ocupan el mismo lugar, el equilibrio que fui desarrollando hizo que acepte la vida tal y como es, al fin de eso se trata, de aceptar, de pulir el equilibrio y al hacerlo, encontrarse con lo mas puro de nuestro ser.
ya instalados en el bolsón, en el camping la lomita, empecé a sentir esa magia, esa pausa. 
No todos los días, pero si casi, me sentaba a apreciar la inmensidad de la montaña que abraza al pueblo y podía conectar conmigo, aprendí a respirar y juro que recuerdo el proceso, lo recuerdo porque fue algo que me marcó para siempre, ahí fue donde el viaje mas allá de llenarme los ojos con momentos y paisajes, descubrí que era a mi interior y me empecé a asomar cada vez más.
Sinceramente nunca le encontré sentido a las cosas comunes, quise formar parte pero no funcionó, el frenarme en una esquina, mirar ambos lados y no entender de que se trataba, la gente, la rutina, los ruidos de la ciudad, los vicios, las costumbres y poder entender que la vida se va y la mayoría no la vive, me generaba ansiedad porque estaba siendo parte, estando solo y hablando conmigo de a poco me convencía que no quería lo mismo para mi. 
No podía aceptar que la vida valga nada, para lo que mi cuerpo pedía, aunque hoy sigo sin encontrarme, estoy satisfecho por los pasos, por salir a buscarme y a pesar de no encajar, de seguir sin comprender al mundo o a la raza en masa mejor dicho, aprendí a llevarlo adelante y a ese puñado de personas que amo, disfrutarlas, porque al fin, es en ellos donde volcas todo lo que cosechas.
El viaje me enseño tanto, pero como dije antes, aprendí a pulir, a vivir con calma, a proyectar, cosa que aprendí un poco mas tarde. 
Nunca pude ponerme un objetivo, no tenia dirección, estaba todo nublado y menos sentido le encontraba a las cosas. el viaje siempre fue necesario y a pesar de los días malos fue en el momento justo como debía ser. 
era imposible tener una visión clara si ni siquiera me tenia a mi.
Agradezco tanto ese viento en la cara, viento fresco y puro con una pisca de sol de la mañana que me achinaba y yo luchaba para no sacar mis ojos del fondo que tanto me inspiró. 

Se siente tan bien decir, se siente una paz cuando dejas los complejos de lado y te despojas. decir, sacar las penas como así también momentos de felicidad, comprender que no somos mas de lo que llevamos puesto, que está todo bien si te sentís mal, que esta todo bien cuando todo va bien, la vida es eso, momentos y a base de eso crecemos, crecer es expandirse hacia adentro con el afuera y no cumplir años nada más. 

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